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Martes, 26.Septiembre.2017

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El mejor

Receptor. El mejor Super Bowl, tanto que cuatro cuartos no fueron suficientes para definir a un campeón. El mejor regreso, estando abajo con un déficit de 25 puntos. El mejor quarterback, con cinco Super Bowls bajo su tutela. Los Patriotas, y Tom Brady, indiscutiblemente, los mejores.

 

Domingo, 5 de Febrero de 2017 a las 23:46 hrs.

El mejor

Alberto García Ramos

La edición 51 del Super Bowl, la culminación anual del fútbol americano disputando a los dos mejores equipos de la NFL, parecía que sería la captura del primer campeonato de los Atlanta Falcons, campeones de la NFC.

Empezaron rápidos y furiosos, como lo hicieron toda la temporada, y los potentes New Engalnd Patriots, campeones de la AFC, no presentaban respuesta alguna para el equipo que encaraban en el NRG Stadium, en Houston, Texas.

Parecía que todo se derrumbaba para los Patriots. El marcador estaba 28-3 con 8 minutos en el tercer cuarto. A Tom Brady le habían regresado una intercepción, 82 yardas hasta el touchdown. 

Se acabó, ¿cierto? Son 25 puntos de diferencia. El mayor regreso en un Super Bowl es de 10 puntos. No hay manera que con 23 minutos, remonten esa desventaja, ¿cierto? 

Anotan los Patriots, y Stephen Gostowski falla el gol de campo. Mal y de malas, ¿no es así? Abajo 28-9 todavía es mucho, y de por sí es difícil regresar en un juego normal, ahora en un Super Bowl, debe ser casi imposible. 

La defensiva de Atlanta se vio dominante. Nadie hablaba de ellos, nadie les mostraba respeto, pero ellos se le pararon enfrente a Tom Brady. Otro gol de campo de los Pats, pero la diferencia aún era de 16. Arriba 28-12, ya es el cuarto cuarto, ya sólo faltan 8 minutos, y Matt Ryan comanda la mejor ofensiva de la NFL. No hay manera.

Sólo que sí la hay.

La primer pérdida de balón de Atlanta en sus tres juegos de playoffs vino en el cuarto cuarto del Super Bowl. Matt Ryan fue capturado, soltó el balón, y New England empezó su serie ofensiva en la 25 de los Falcons.

Con 5:56 en el reloj, Brady conecta con Danny Amendola. James White hace la conversión de dos puntos… y sólo 8 puntos separan a los Pats de los Falcons. 

Así como se leía. Brady estaba a punto de poder lograr una hazaña nunca antes vista. 

Pero los Falcons tenían una última oportunidad. Una serie ofensiva de puntos, ya sean 7, o siquiera 3, mataba el encuentro. Una diferencia de 10 o 14 con 3 minutos en el reloj probablemente hubiera sido suficiente. 

Los jugadores grandes hacen jugadas grandes en momentos grandes. 

Julio Jones, con una recepción magistral, acrobática, digna de Super Bowl, puso la bola hasta la 22 de los Patriots.

Se acabó. Quedan tres minutos. No hay más. Un gol de campo y los Falcons son campeones, ¿no es cierto?

Pues no fue cierto.

En 2da oportunidad y 11 desde la 22, Matt Ryan fue capturado. Dos jugadas después, un Holding echó aún más para atrás a los Falcons. 

De 1era y 10 en la 21, perdieron 24 yardas, poniendo 4a y 33 desde la 45. El despeje puso la bola en la yarda 9, y con 3 minutos en el reloj, Tom Brady tenía una última oportunidad. Como siempre la tiene.

Brady ganó su primer Super Bowl vía goles de campo. No había manera de eso en esta serie. Abajo ocho puntos, era touchdown más una conversión de dos puntos, o simplemente despedirse del anillo en el pulgar.

¿La serie que canonizó a Joe Montana como el mejor QB de la historia?  Desde su yarda 15, con 3:10 en el reloj, y abajo 4 puntos frente a los Cincinnati Bengals en el Super Bowl XXIII. 

¿La serie con la que Brady supera a su ídolo de la infancia? Desde su yarda 9, 3:38 en el reloj, abajo 8 puntos. 

En las dos derrotas de Super Bowl contra los Gigantes, hubo dos recepciones que fueron inconcebibles en el momento, y básicamente aniquilaron a los Patriots. En esta edición, la suerte, la magia, estuvo del lado de New England. 

Un pase de Brady al centro del campo que estuvo a centímetros de ser interceptado, rebotó en la pierna de un defensivo de Atlanta, y con ayuda de ese soporte, Julian Edelman completó el pase. Inconcebible, así como David Tyree. 

Cuatro jugadas después, James White se mete a las diagonales. Pero 28-26, la jugada que de verdad importa es la conversión de dos puntos.

Brady conecta con Amendola. Está empatado. Habrá tiempo extra luego de 50 ediciones previas de Super Bowl. 

La defensiva de Atlanta, por dos cuartos y medio, se vio impenetrable, dominante, tenían la esencia de los Seahawks de 2013, que humillaron a los Broncos en el Super Bowl, 43-8. Jóvenes, hambrientos, con poca fama en sus nombres.

Pero para el cuarto cuarto, la defensiva había estado en el campo casi el doble de las jugadas que su ofensiva. La factura de agotamiento a cualquier atleta le cae. A los Falcons, les cayó muy temprano, y en el peor momento, contra el mejor QB que la liga jamás haya visto. 

El tiempo extra prácticamente se ganó en el volado. Luego de ser arrastrados 91 yardas para la serie del empate, New England ganó la posesión del balón. Bajo las reglas de tiempo extra, el touchdown en la primera posesión lo gana. 

El touchdown lo ganó. 

Ocho jugadas, 75 yardas después, James White concretó lo que durante el tercer cuarto parecía un sueño guajiro. La carrera de dos yardas, la tercera anotación de White, cerró la historia. Culminó el debate.

Pocos son los equipos que regresan de un déficit de 28-3 en el tercer cuarto en un partido de fútbol americano cualquiera. En el Super Bowl, la mayor remontada era de sólo diez puntos. ¿25? Ridículo pensarlo.

Pero los Patriots lo hicieron. Tom Brady lo hizo. Lanzó para 466 yardas en un Super Bowl, nuevo récord en el juego de campeonato. Los Patriots llegaban como la mejor defensiva en puntos de la temporada. Permitieron 28, y aún así, salieron con el trofeo Lombardi en sus manos.

Es difícil encontrar un Super Bowl mejor disputado.

Es difícil encontrar una franquicia mejor manejada actualmente que los New England Patriots.

Es difícil encontrar a un Quarterback mejor que Tom Brady, en toda la historia del deporte. 

Si había aún especulaciones, sólo hay que ver el marcador en el tercer cuarto, y luego, el marcador final. 34-28, el Super Bowl 51 será para la historia, y será el anillo que llena la mano del mejor mariscal de campo de toda la historia.