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Martes, 22.Agosto.2017

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Para la historia

Receptor. Durante la primera mitad, parecía casi una réplica exacta del Campeonato del año pasado. Pero este año, fue la revancha para los Clemson Tigers. Una vez más, Deshaun Watson lanzó para 400 yardas, y además lideró a su equipo a la victoria sobre Alabama Crimson Tide. El Touchdown decisivo vino con un segundo en el reloj. Clemson, nuevo Campeón nacional.

Clemson 35-31 Alabama

Lunes, 9 de Enero de 2017 a las 23:35 hrs.

Para la historia

Por Alberto García Ramos

Parecía que se pondría feo. Bo Scarbrough de la Universidad de Alabama rompía tacleadas y corría dejando gente en el suelo temprano en la primera mitad, y ponía el marcador 14-0 con carreras de Touchdown de 25 y 37 yardas. Parecía que no había respuesta para el físico corredor y la defensiva de Alabama estaba defendiendo su reputación. Hasta la mitad del segundo cuarto, la jugada más larga de Clemson era una carrera de 11 yardas, la primera del encuentro.

No sólo el marcador reflejaba lo que estaba pasando en el duelo por el Campeonato Nacional de la NCAA en Tampa, Florida. El juego físico de los golpes repartidos estaban siendo resentidos por la ofensiva de la Universidad de Clemson. Reuben Foster le dio un golpe feroz a Deshaun Watson, que marcó el tono del encuentro: castigador.

Mike Williams, receptor de los Tigres de Clemson, tuvo que salir del campo por un rato luego de otro salvaje golpe del profundo Tony Brown. Parecía que la principal arma aérea de los Tigers había sido borrada del mapa por la defensiva de Alabama, pero eventualmente Williams regresó al campo. El estigma atroz de esta brutal defensiva dominó el primer cuarto, y parte del segundo.

Pero entonces, Deshaun Watson reaccionó. Entrando en ritmo, Deon Cain llevó una pantalla 43 yardas en el campo hasta la 39 de Alabama. Clemson capitalizó la serie con una carrera de 8 yardas de Watson, la primera carrera de Touchdown por un QB que permitía Alabama en todo el año. Estaba 14-7 en el segundo cuarto. 

Entrando al medio tiempo, el ataque terrestre, la impenetrable defensiva y un despejador que no falla eran la respuesta para Alabama. En una batalla defensiva, empezaba a sentirse como el campeonato de 2016, donde los puntos explotaron en la segunda mitad. Clemson perdió ese encuentro.

Empezando el tercer cuarto, parecía que no estaría tan cerrado como esa edición. En la primera posesión, Alabama forzó su segundo fumble de la noche. Ryan Anderson le arrancó el balón al receptor Wayne Gallman, y el mismo Anderson llevó la bola hasta la 16 de Clemson. Anderson estuvo a una tacleada rota del décimo segundo touchdown defensivo de Bama y su segundo en semanas consecutivas.

Había un par de defensivas dominantes en Tampa, no sólo la de Crimson Tide. La unidad defensora de Clemson detuvo a Alabama a sólo un gol de campo de 27 yardas. Sin embargo, la desventaja 17-7 parecía mucho que recorrer.

De momento, la dominación de Bo Scarbrough desapareció. El ataque aéreo de Jalen Hurts era nulo. Ni siquiera el despejador de Alabama pudo salvar al equipo, luego de que uno de sus despejes apenas alcanzara la 42 de su campo. Consecuente, el segundo TD de Clemson.

Una serie de cuatro jugadas terminó en las diagonales, con Hunter Renfrow convirtiendo una recepción de 10 yardas en un touchdown de 24. El héroe silencioso de Clemson en 2016 hizo su presencia notar en esta edición del Campeonato.

Alabama parece nunca doblarse ante la adversidad. Con 2:34 en el tercer cuarto, Bo Scarbrough salió lesionado y no volvió al encuentro. Dos jugadas después, Jalon Hurts encontró a OJ Howard quién explotó para un Touchdown de 68 yardas. Howard tuvo dos touchdowns de más de 50 yardas en el campeonato de 2016. ¿Deja Vu? Se puso 24-14, otra vez arriba por 10. 

Por mucho que Alabama quería adueñarse del partido, Deshaun Watson y sus receptores aún no terminaban su plan. Un par de recepciones de 12 yardas a Deon Cain, y una recepción de 17 yardas por Jordan Leggett puso la bola dentro de la 20 de Alabama. Tres jugadas después, Mike Williams anotó en un pase de 4 yardas para ponerlo de nuevo, sólo a tres, 24-21.

Entrando al cuarto cuarto, aún estaba 24-14 en favor del Tide. Nick Saban tenía 99 victorias y 0 derrotas cuando, entrando al último periodo, lideraba el juego. La locura se cocinaba.

Sin Scarbrough, un Hurts que no agarraba ritmo, y una defensiva de Clemson prendida, nada le estaba yendo bien a Alabama. Dos Tres y fuera seguidos a la mitad del cuarto cuarto no eran ideales.

Era cuestión de tiempo para que Clemson tomara la delantera. Y lo hicieron con la ayuda del nivel atlético élite de Mike Williams. Una recepción excepcional de 26 yardas, en la que Williams desafío las leyes de la gravedad como Michael Jordan solía hacerlo en la NBA. Además, un castigo de 15 yardas puso la bola en la yarda 16 de Alabama. Consecuente, una carrera de 15 yardas de Clemson, y para capitalizar, una carrera de 1 yarda de Wayne Gallman. La voltereta por primera vez en el encuentro con una ventaja de cuatro puntos para los Tigers, 28-24.

El QB de Alabama, Jalen Hurts, no era parte del Tide el año pasado. Él quería su anillo, y lidero a su ofensiva para acentuar ese deseo. 

Una pérdida de 6 yardas de Damien Harris puso 3era. y 16 de su propia 26. Rolando a su derecha, Hurts lanzó cruzado a su cuerpo, encontró a ArDarius Stewart quién se quedó corto una yarda para el primero y diez. En 4a. y 1, Damien Harris mantuvo vivo el drive.

Luego, los aces bajo la manga del Coordinador Ofensivo Steve Sarkisian salieron a la luz. ArDarius Stewart, receptor de Alabama pero QB en la Preparatoria, lanzó un balón perfecto luego de recibir un pase lateral en la banda izquierda, encontrando a OJ Howard y poniendo la bola en la 30 de Clemson.

Una jugada después, la calma, la tranquilidad mental de Jalen Hurts tuvo efecto en Tampa. No hay un escenario intimidante para el joven quarterback de 18 años de edad, quién decidió correr la bola, rompió un par de tacleadas y llegó a las diagonales. En cuestión de 2 minutos y 31 segundos, Alabama recuperó la ventaja 31-28. Hurts tenía una meta: ser sólo el segundo quarterback novato en la historia en liderar a su equipo al Campeonato. Cuando el balón estaba en sus manos, Hurts cumplió. Era momento de su defensiva, la indiscutible #1 del país, de cumplir.

Con 2:07 en el reloj, era momento de vivir o morir. El momento de la verdad. Si en verdad mereces llamarte campeón nacional, ése era el lugar para lograrlo. Un déficit de 3 puntos, contra el Campeón defensor y su defensiva #1, que permitieron en la temporada un promedio de 11 por juego, pero 28 de Clemson no iban a ser suficientes para vencerlos. Necesitaban un último esfuerzo.

Los jugadores grandes hacen jugadas grandes en juegos grandes. Desde su propia 37, Watson le lanzó a Mike Williams una vez más, sólo para que el receptor estrella hiciera otra acrobática recepción y pusiera el balón en la yarda 39 de Alabama.

Watson y Clemson se veían tan tranquilos, que dentro del último minuto del reloj, no tomaron un tiempo fuera ni azotaron la pelota entre una jugada y otra. Dejaron pasar 33 segundos, pero Hunter Renfrow le dio a los tigers un primero y diez, tres jugadas después de la atrapada de Williams.

Dos jugadas después, el ala cerrada de último año Jordan Leggett hizo una de las mejores recepciones del encuentro, lo cual parecía difícil con Williams en el emparrillado. Con el balón en la yarda 9, faltaban nueve segundos para que el reloj llegara a cero. 

Un pase rápido a Williams provocó una Interferencia de Pase del profundo Anthony Averett, moviendo la bola hasta la yarda 2, con seis segundos en el reloj.

Y después, el héroe silencioso de la ofensiva de los Clemson Tigers se hizo presente. Deshaun Watson conectó con Hunter Renfrow, quién caminó al Touchdown, y con un segundo restante, consumó la sed de venganza de los Tigers. Ya era una realidad, segunda voltereta, esta definitiva 35-31.

Uno de los mejores partidos de fútbol colegial que se ha jugado en la historia, fue este lunes en Tampa Bay, Florida. La expectativa alrededor de esta revancha, la primera desde que hay un Juego de Campeonato, era indescriptible. Al principio del juego, personajes como Scarbrough en la ofensiva, Ryan Anderson, Jonathan Allen y Rueben Foster en la defensiva, hacían parecer que no había valido tanta expectativa. 

Pero la escuadra dirigida por Dabo Swinney se agrupó y nunca se rindió. No importaba que los equipos de Nick Saban tenían 106 victorias y 6 derrotas cuando se iban al medio tiempo liderando, ni que con la ventaja entrando al cuarto cuarto, tenían 99 victorias y cero derrotas. Por supuesto, no importó que Saban estaba invicto en juegos de campeonato 5-0. Y tampoco importó que Alabama estuviera arriba 52 de los 60 minutos de juego (cabe notar que 5:37 de esos 8 minutos, el marcador estaba 0-0).

Deshaun Watson sentía que lo merecía. En dos juegos de Campeonato ante la mejor defensiva de la memoria reciente, totalizó 841 yardas y ocho touchdowns. Hunter Renfrow, un jugador que empezando su carrera no estaba becado, tuvo 17 recepciones para 180 yardas y 4 touchdowns en esos dos juegos.

Clemson tenía cuentas pendientes. Clemson había pensado en este día desde hace 52 lunes. Clemson, en un juego increíble de fútbol americano, se llevó el Campeonato Nacional por primera vez en su historia.

Éste se recordará por mucho tiempo.