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Jueves, 23.Noviembre.2017

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Gracias mamá, felicidades

Receptor. Muy rudos, muy rudos, pero los jugadores de fútbol americano necesitan del amor de la madre para soportar el dolor físico y emocional que a veces provoca el deporte de las tackleadas. Y como hoy es su día, pues un merecido homenaje a las mamás de los jugadores. Sin ellas, quizá el fútbol americano no sería como hoy lo es.

Miércoles, 10 de mayo de 2017

Por Alberto García Castillo

Hablar de las madres de los jugadores en el fútbol americano es hablar de uno de los personajes más importantes en este deporte.

Si bien es cierto que el fútbol americano es una actividad viril, practicada mayoritariamente por hombres (porque ya existen ligas de futbol americano de mujeres), las mamás de los jugadores son imprescindibles para el desarrollo, apoyo y consolidación de este deporte, al menos en nuestro país.

Y tiene su lógica. El padre, el tío, el abuelo es el que impulsa al niño o al adolescente a jugar, a que se vaya a probar a algún equipo para que practique el rudo deporte.

Pero son las madres las que terminan llevándolos. Los hombres, por sus trabajos, por sus ocupaciones, o en muchos casos por no estar con la tutoría de los hijos en la relación conyugal, dejan la responsabilidad a las mamás para que los niños vayan a entrenar. 

Y a veces, los varones de la familia ni a los juegos asisten, pero las madres, esas sí, no faltan. Están en las tribunas, son las que organizan el agua y el "gatorade". Ponen la lona para que los jugadores tengan una pequeña sombra en el campo de juego, adornan la tribuna con globos y serpentinas, hacen casquitos de papel con los nombres de los niños, consiguen mantas enormes con los colores alusivos a su escuadra, son las que organizan las playeras y gorras para que la tribuna se pinte de un mismo tono.

Pero sobre todo, son las que gritan y apoyan al máximo durante los partidos.

Los hombres, muy propios ellos, están analizando el juego, se convierten en "coaches" o entrenadores de tribuna. Los nervios los cohiben y como son muy machos, pues no externan sus emociones.

Las mujeres al contrario. La mayoría de ellas no le entiende al juego pero tienen el exclusivo don del sentido materno. Ellas no sabe qué jugada o qué maniobra esta en el campo, pero sienten perfectamente cuando su hijo está preocupado, cuando está alegre, cuando tiene temor, cuando está nervioso.

Cómo no lo van a conocer si lo gestaron 9 meses, le enseñaron a comer, a caminar, a ir a la escuela, a tener responsabilidades, a ser como es.

Las mamás los vieron asistir a los entrenamientos, los vieron preparar su utilería, jersey, zapatos. Los acompañaron al momento de irse a dormir previo a un juego importante. Fueron las confidentes de ese jugador que logró decirles que al momento del partido darían "el todo por el todo". 

Para los jugadores son apoyo vital. Un jugador no está tranquilo hasta que no escucha o ve que su mamá ya llegó a la tribuna. Si va el papá, el hermano, el tío el abuelo, el apoyo ayuda, pero a la hora de los "cocolazos" no hay como el respaldo de la madre, por muy rudo que sea el atleta.

Porque en un momento de crisis, cuando un jugador cae lesionado en el terreno de juego, la madre es la que más sufre. Es la que de inmediato reza, lanza las plegarias para que el jugador se recupere pronto. Padece como nadie y evoca todo su sentimiento para que la lesión no sea grave.

Y el jugador, muy fuerte, dice que aguanta el dolor pero la verdad es que en ese momento lo que más quiere es que su madre lo proteja, lo cuide, lo mime, que esté a su lado, como lo ha hecho durante toda su vida.

"No te metas mamá", es común escuchar entre los jugadores, reclamando que los dejen tomar sus decisiones y que sus compañeros no vean que son sobreprotegidos, pero la verdad es que los hombres en México son muy dependientes del cuidado de la madre y los jugadores de fútbol americano no son la excepción.

Todos los jugadores le piden a las mamás que los alimente bien, que les prepare agua para rehidratarse, que le compre algunas vitaminas, que les tenga listas su utilería y uniformes, que vaya con el coach a avisarle porqué tuvo que ausentarse o llegar tarde a un entrenamiento.

Pero sobre todo, que los comprenda, porque ella son las únicas que saben hacerlo como nadie.

Omnipresentes, nunca faltan hasta en los momentos en que el árbitro comete una pifia o en la clásica porra al equipo contrario: "Rivales...ahorita que están callados, van y &#$%&*° a su madre"

El fútbol americano es de una exigencia estricta, dolorosa, casi militar, por ello el amor de la madre para un jugador es insustituible, es el complemento que equilibra su universo.

Este 10 de mayo en receptor.com.mx queremos hacer un gran homenaje a las madres del fútbol americano. Sin ellas, el deporte en México tal vez no existiría como lo conocemos hoy y no es exageración.

Felicidades a todas las madres, y en especial a las mamás de los jugadores de fútbol americano de nuestro país.