Logotipo receptor.com.mx Futból AmericanoPodcast - Receptor Radio - Escúchalo aquí

Lunes, 11.Diciembre.2017

Inicio > Liga Mayor > Merecidos campeones

Merecidos campeones

Receptor. Disputado. Parejo. Cardiaco. Increíble. Palabras que describen el campeonato de ONEFA entre los Pumas de Ciudad Universitaria y los Auténticos Tigres de Nuevo León. Un reflejo de lo grande que fue el torneo de Liga Mayor en este 2017. El nivel deportivo es espectacular, y el deporte amateur más popular del país coronó a su digno campeón, los Pumas de la UNAM.

Merecidos campeones

Alberto García Ramos

Foto: Ernesto García

Ciudad de México. Sábado, 18 de noviembre del 2017.-

Los dos mejores equipos del torneo definieron al campeón, dando un espectáculo que sólo un guión de Hollywood podría superar, y los testigos dentro del Estadio Olímpico Universitario, lo saben, lo saben.

Auténticos Tigres y Pumas de la UNAM jugaron uno de los partidos más competitivos de la temporada. A lo largo de la temporada de la Liga Mayor de ONEFA hubo tanto partidos así de parejos que pareciera que uno se puede acostumbrar a cada sábado perder el aliento por al menos unos segundos. Pero, ¿en el partido para definir al Campeón del máximo circuito del fútbol americano de ONEFA? Definitivamente destaca sobre los demás.

Desde el principio se vio que no sería fácil para ambos equipos. Pumas, con la ventaja de la localía, más de 35,000 aficionados listos para defender a su escuadra con un Goya a la mínima provocación, y hoy fue tanto del lado del pebetero como del palomar. Tigres, haciendo el viaje desde San Nicolás de los Garza, en Nuevo León, pero con el historial que los respalda: los últimos dos campeonatos de ONEFA, en 2015 y 2016, ellos consiguieron el cetro.

Daniel de Juambelz y la ofensiva local arrancó rápida y furiosa. Luego de que su defensiva bloqueara un gol de campo de los Tigres, Pumas respondió con un touchdown por la vía aérea. De Juambelz, el Quarterback de tercer año, conectó con el veterano receptor Andrés Salgado para abrir el marcador en la Gran Final. En las tribunas, primero explotó el Goya del lado del Palomar, pero en Pebetero respondió con su propia Goya, una guerra amigable que se mantuvo durante todo el encuentro.

Rápidamente los Auténticos Tigres también se pusieron en la pizarra, pero por vía de gol de campo, Ricardo Aguilar puso los primeros puntos de los felinos regiomontanos, convirtiendo la patada de 51 yardas demostrando la fuerza de su pierna.

El equipo de la Autónoma de Nuevo León también llevó su porra, pero es indudable que el viaje desde el norte de la República merma a la fanaticada. Aún así, cerca de 350 personas se dieron cita para de la mejor manera posible, competirle a la afición puma, que los superaron en una escala de 100 a 1.

Con un par de equipos tan completos y llenos de talento, es difícil resaltar lo sobresaliente de cada escuadra, pero durante la totalidad del partido, se notó que las defensivas son la marca de ambas casas, tanto la UNAM como la UANL.

En sus dos primeras series ofensivas, los Auténticos movieron la bola a merced; tanto el juego terrestre como los pases cortos y rápidos del mariscal de último año, Jose de Jesús Matta Charles. Sin embargo, ya en la zona roja, la defensiva local mostró el músculo, primero bloqueando el gol de campo, y luego forzando nada más tres puntos, gracias a un sack del feroz ala defensiva Marco Zúñiga.

Por parte de la muralla regiomontana, también hicieron su trabajo, ya que una vez hechos los ajustes y dominados los nervios, la ofensiva de De Juambelz se volvió prácticamente inoperante. Luego de anotar en su primera serie, sufrieron de una pérdida de balón ya dentro de la yarda 30 de los Auténticos. La defensiva se cerró, y perduró con 7 puntos en contra hasta los últimos momentos del segundo cuarto, cuando Diego Reyes convirtió un gol de campo de 32 yardas y que los Pumas se fueran 10-3 arriba al medio tiempo.

Inmediatamente regresando de la intermisión, los Auténticos Tigres se vieron feroces y con ganas de meterse a las diagonales. Una serie que abarcó más de 10 jugadas y 76 yardas, pero que, una vez más, la defensiva universitaria se cerró con su espalda contra sus propias diagonales. El segundo gol de campo de Ricardo Aguilar, ahora de 22 yardas, acercó a los Auténticos a 4, abajo 10-6 con un mundo por jugarse.

¿La siguiente serie ofensiva de los Tigres? La que les dio su primera ventaja del encuentro. Matta Charles conectó con Jesús Santana, quien en recepción de 40 yards llevó la bola hasta la yarda 10 de los Pumas. Era la oportunidad para Auténticos de por fin, romper la barrera auriazul, y meterse a las diagonales.

Abraham Sosa capitalizó el ataque en cuarta y gol y una yarda por recorrer, metiendose al endzone, y con 13 minutos por jugar, darle su primera victoria del encuentro a los Auténticos. Los más de 30,000 aficionados a los Pumas se quedaron silenciados, pero sólo por un momento, ya que explotaron rápidamente con un goya para levantar los ánimos del equipo. Quedaba casi un cuarto por jugarse, y sólo estaban abajo por tres puntos.

El tercer despeje consecutivo de los de Ciudad Universitaria empezó a preocupar en las tribunas. Tigres, con 10 minutos en el reloj pudo haber consumido gran cantidad del mismo; sin embargo, sólo fueron tres minutos los que lograron bajarle; vino el equipo de despeje que demostró que una de las jugadas de trámite del fútbol americano también es una de las más importantes. El despeje de Ricardo Aguilar salió del terreno en la yarda 1 de los Pumas, encajonándolos de la manera más cercana que se puede a sus diagonales. ¿Lo consecuente? La defensiva, respondiendo al llamado.

En sólo la primera jugada, Iván Garza capturó a De Juambelz profundo en las diagonales, provocando el Safety y agregándole otros dos puntos a la ventaja de los Auténticos. Ahora con el 15-10 sobre los Pumas, forzaba a los Pumas a meterse a las diagonales para intentar robarle el tricampeonato a los regiomontanos. Cabe destacar que los Pumas no conocían el touchdown desde muy temprano en el primer cuarto.

Después del safety, la defensiva unamita respondió a la tarea de evitar el crecimiento de la ventaja auténtica, y forzando el despeje de los Tigres, el escenario estaba puesto: 

70 yardas

3:56 en el reloj

Un touchdown lo gana.

Bien dice el dicho, los jugadores grandes hacen jugadas grandes en juegos grandes.

Con todo el arsenal de corredores y receptores a su merced, Daniel De Juambelz sacó probablemente su mejor momento de la temporada cuando más lo necesitó su equipo. Conectando con Oscar de la Concha en tercera oportunidad, el receptor llevó el ovoide hasta casi el medio campo, y en la siguiente tercera oportunidad (esta de 14 yardas) De Juambelz conectó con Ricardo Sainz quien consiguió las 15 necesarias para conseguir el primero y diez.

El tiempo difícilmente era factor, con los Pumas ya en la 40 de los Auténticos. De Juambelz volvió a conectar con De la Concha, jugador de quinto año, quién recibió los golpes de la defensiva pero aguantó la recepción y puso la bola en la yarda 22, presagiando el final del Campeonato.

En la siguiente jugada, De Juambelz lanzó el airball a las diagonales, con Ricardo Sainz esperando el envío. Aún en doble cobertura, Sainz desafió la gravedad y la fortaleza del perímetro tigre para, del cielo carente de nubes, robarse el balón, caer en las diagonales, y así, desatar las más de 35,000 gargantas extasiadas por el touchdown de la victoria para los Pumas CU.

Goyas explotaron de todas las secciones. El palomar, el pebetero, la cabecera norte, excepto la cabecera sur, donde los Auténticos Tigres y sus aficionados quedaron anonadados ante los acontecimientos.

La ofensiva Puma, ahora con la ventaja 16-15, fue por la jugada de dos puntos. De Juambelz conectó con Salgado, y ampliaron la ventaja con una diferencia de tres.

Todavía con un minuto, los Tigres podían intentar al menos, mandar el encuentro a series extras, pero en ese momento, el Estadio Olímpico Universitario se convirtió en el pandemonium de ruido de su preferencia, ya sea el CenturyLink Field de los Seattle Seahawks o el Bryant-Denny Stadium de Alabama. Los asistentes hicieron tanto un ruido que a cualquiera le provoca un dolor de cabeza, y a los Auténticos les provocó dos falsos arranques, forzando el inicio de su serie desde la yarda 10, en 1era y 20.

Con seis segundos en el reloj, los Auténticos se posicionaron en medio campo, lista la última jugada del encuentro. La confianza en Ricardo Aguilar existió, para ver si podía convertir el gol de campo más largo de la historia del deporte, 67 yardas totales.

Evidentemente la patada se quedó corta, Jerónimo Arzate fieldeó el ovoide, y el campeonato regresó a la Universidad Nacional Autónoma de México.

Los Auténticos Tigres estuvieron muy cerca de lograr la hazaña, conseguir el campeonato en Ciudad Universitaria donde los Pumas no conocían la derrota, y además, asegurar el espalda con espalda con espalda, el hilo de 3 campeonatos en ONEFA.

La defensiva respondió luego de permitir un touchdown en su primera serie. No volvieron a permitir que los pupilos de Otto Becerril entraran hasta las diagonales por los siguientes 51 minutos. Pero la historia en el score así queda: Pumas anotó dos veces de touchdown: en su primera serie, y en su última, por supuesto, la definitiva.

En el deporte y la competencia es imposible premiar a ambos equipos cuando el punto de todo es demostrar quién es el mejor, y esta tarde, cualquiera de los felinos universitarios hubiera merecidamente levantado el trofeo. Pero los Pumas demostraron que son el mejor equipo de la Liga Mayor, y con debida asertividad. 

Abajo por 5 puntos, con menos de 4 minutos y la distancia del campo por recorrerse, era hora de que los jugadores grandes sacaran el cobre por sus equipos. El ataque de los Pumas CU, liderados por de Juambelz, fueron los jugadores grandes que lo hicieron. Sainz, con la cereza del pastel, regaló una anotación de postal para terminar una temporada de Liga Mayor, que así como esa recepción, fue de antología. 

Una fiesta deportiva, la disciplina amateur que más gente mete en un estadio en todo México, el sábado al medio día demostró ser un espectáculo inigualable.