Logotipo receptor.com.mx Futból AmericanoPodcast - Receptor Radio - Escúchalo aquí

Lunes, 11.Diciembre.2017

Inicio > Historia > La Auténtica Furia Felina del '77

La Auténtica Furia Felina del '77

Receptor. Retumba el año 1977, último campeonato de los Auténticos Tigres de la UANL. Lo hicieron aquel año en casa, en el estadio Universitario. Hoy, 32 años después, la historia les vuelve a poner el escenario. Mañana se dirime la final 2009 de la Liga Mayor. ¡Agárrense!

Jueves, 19 de Noviembre de 2009 a las 11:06 hrs.

La Auténtica Furia Felina del '77

Jaime Mendoza Martínez

Contacto Norteño

receptor.com.mx

Los significados de ser campeón 

Ser campeón tiene varios significados como por ejemplo: dar el máximo rendimiento, materializar una ilusión, tener la adrenalina al límite, sumar el esfuerzo de todos, lograr la integración del grupo, trabajar organizadamente bajo un mismo esquema, llegar a la cima y experimentar la suprema felicidad. En otras palabras, ser campeón no es producto de la casualidad sino resultado, entre otras cosas, de constancia, dedicación y competitividad. Ser campeón es por lo tanto coronar el esfuerzo de un proceso largo que comienza tiempo atrás.  

En la década de los setenta, los Auténticos Tigres lograron en un par de ocasiones arribar a ese anhelado campeonato. A ese estado de gracia que significa “ser campeón”. La primera vez fue en 1974 y la segunda en 1977. Era el México en el que auge petrolero había generado la ilusión de que nuestro país finalmente saldría del subdesarrollo e ingresaría al selecto grupo de los primermundistas. Expectativa que unos años después se iría a la basura. 

Bicampeones
La música y moda setentera 

Los setenta fue el tiempo del pelo largo –a veces al estilo afro– cuellos de camisas grandes, pantalones a la cintura y acampanados que cubrían los zapatos de plataforma. Fue cuando los jóvenes acudían a las “discos”, espacios de diversión donde se tocaba música para bailar y no se dejaba de hacerlo durante toda la noche. Era el tiempo en los que los muchachos se movían frenéticamente –con vestidos entallados– al ritmo de John Travolta y su “Saturday Night Fever”, personaje que se convertiría en símbolo y prototipo de la época.  

En particular 1977 fue el año en que se escuchaba a Carlos Mejía Godoy y los Palacagüina cantando la inolvidable “Son tus perjúmenes mujer”. Fue el año en los que Queen sacarían su famoso “News of the World” que contenía el –ahora inevitable de cualquier campeonato– “We are the Champions”. Fue el año en que inició la temporada histórica para los Tigres de soccer –de Tomás Boy, Gerónimo Barbadillo, Carlos Miloc– que culminaría al año siguiente con el campeonato. Fue el tiempo en el que Juan Gabriel era el consentido del público con “Siempre en mi Mente” y donde Lupita D´ Alessio, Rocío Dúrcal, Lucha Villa grababan sus canciones.  

La paliza: 66-0 

Y fue en ese lejano 1977, hace 32 años, cuando los Auténticos Tigres de Cayetano Garza ´El Rabioso´ fueron una “bomba devastadora que pintó de azul y oro todo el emparrillado del Estadio Universitario” –según relata el periódico El Porvenir– que destrozaron 66-0 a las Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional. La final se efectúo el viernes 11 de noviembre enfrentándose los campeones de los dos grupos en lo que estaba dividida la Liga Mayor. En uno, el A, estaban Águilas Blancas, Cóndores, Tec de Monterrey, Búhos, Chapingo y UAG. En el otro, el B, estaban, la UANL, Pieles Rojas, Águilas Reales, ESIA, Guerreros Aztecas y Cheyennes. La temporada fue brillante para los felinos terminando invictos y además venciendo durante la temporada a sus acérrimos rivales: los Borregos del Tecnológico de Monterrey. 

Para lograr ese campeonato se habían conjuntado una serie de elementos que posibilitaron el éxito. El ingeniero Jaime José Roque que actualmente es el coordinador defensivo de los Auténticos y que tiene entre sus méritos el haber sido parte de todos los campeonatos que ha logrado su equipo –incluyendo intermedia y mayor– indica que el campeonato del 77 fue una “conjunción de todo”. Señala que el equipo del 77 estaba formado principalmente por jóvenes, la mayoría de 20 años. Y aclara que a él le tocó “esa época de reestructuración de la Universidad de Nuevo León” cuando se compraron las primeras pesas Nautilus. Además en ese tiempo los entrenadores se capacitaron y recibieron un gran apoyo del entonces rector Dr. Luis Eugenio Todd con dormitorios, comidas, becas, etc.  

El partido: los apachurrados y lo sublime 

El partido de la gran final de campeones de grupo se volcó para un solo lado desde el principio y aún sus protagonistas no saben qué les pasó a la Águilas Blancas que salieron “sin ánimos, muy apachurrados”. La ofensiva de las Blancas era muy rápida y jugaban la triple opción y entre sus filas se encontraban “los Bustillos, los Estrevel, jugadores hábiles y rápidos”, cuenta el coach Roque. Por su parte la defensa felina, que manejaba la defensa 34 que era utilizada por Miami y que después empleó la famosa Cortina de Acero de Pittsburg, salió inspirada y no permitió que le hicieran nada.  

En cuanto a la ofensiva de los Auténticos quien destacó grandemente fue el novato que portaba el número 15, Juan Manuel Bladé. La crónica de Francisco Morales en el periódico El Porvenir decía al respecto: “… como un sol resplandeció la figura del chamaco Juanito Bladé, que impuso record para una final corriendo él solito 385 yardas con 5 anotaciones –aunque el propio Bladé aclaró posteriormente que fueron 415 yardas en 43 acarreos–. Se sublimó Juanito con una actuación soberbia, increíblemente sensacional”. Los otros anotadores fueron Antonio el “Loco” Chávez con 12 puntos, René Soto con 10, Rolando Ugarte con 6, Daniel Cebrián con 6 y Antonio González con 2. 

Las voces de los protagonistas 

Bladé, actualmente odontólogo de profesión, dice sobre esa fecha memorable: “tuve la suerte de que en ese juego las cosas se me dieran a mí en lo personal, aparte de que el equipo quedó campeón… Son situaciones que en aquel momento no le dabas la magnitud que con el tiempo ha ido adquiriendo porque han pasado los años y te das cuenta que cada año que pasa va a ser más difícil que le pueda llegar (al record), por la misma circunstancia como ha evolucionado el deporte. Ahora se juega con más juego aéreo, menos juego terrestre. Si a eso le agregas que fue en un juego de campeonato, difícilmente pueden lograrlo”. 

Al término del partido, el timonel felino, Cayetano Garza fue levantado en hombros por sus jugadores que felices que señalaban con sus dedos que eran el número uno de la nación. José de Jesús Garza dice sobre ese momento: “es inolvidable. Fue un campeonato invicto… (Cayetano Garza) nos dio la paz y la sencillez para ganar los juegos con técnicas y sistemas que él solo sabía. Éramos un equipo muy completo, muy constante, muy dedicado”. Otro de los integrantes de la Furia Felina del 77 señala que portar el jersey de esa temporada –y que aún conserva– es una tradición. Especialmente ese jersey que es “orgullo y tradición” para la Universidad Autónoma de Nuevo León.  

Trágicos sucesos 

Todo hubiera sido felicidad felina ese día si no se hubiera manchado por los trágicos sucesos –extra futbol– que precedieron al partido. Los porros del Politécnico que en el trayecto del DF a Monterrey habían causado desmanes, según palabras del coach Roque, “le dispararon a unos chamacos de la Álvaro Obregón matando a uno y dejando a otro inválido de por vida. Fue en el estadio media hora antes de empezar el juego. Algunos (jugadores) se dieron cuenta porque le vinieron a avisar al ingeniero Cayetano Garza, los que éramos los capitanes sí nos dimos cuenta, pero él no quiso que el equipo se enterara para que siguiéramos; sabía que había habido un conflicto muy fuerte ahí en las tribunas, pero no se lo quería externar a los jugadores”. 

Esta situación dio pié  para que al año siguiente, 1978, el Tecnológico decidiera ya no participar; mientras que los Tigres aún continuaron en la Liga Mayor otros dos años, retirándose en 1979 al decidir no ir a jugar una final a México. De hecho los juegos de 1978 y 1979 no se permitieron que se jugasen en la república mexicana por lo que se tuvo que jugar en Estados Unidos en ciudades como Chula Vista, Houston, Mc Allen. A partir de su salida los Tigres se convirtieron en el primer equipo mexicano “errante” que competía en Estados Unidos teniendo de 6 a 9 juegos por temporada. Y los resultados fueron positivos porque desde 1980 empezaron a jugar con equipos cada vez más fuertes hasta llegar a jugar con los “freshman” de la Fuerza Aérea –de nivel uno en la NCAA– a quien incluso se les ganó.      

Los deseos y Santa Claus 

Así tenemos que después de su vida errante y su posterior regreso a la ONEFA, los Auténticos vuelven a tener la posibilidad de obtener un campeonato nacional. Y los felinos del 77 que aún se reúnen y siguen siendo un grupo muy compacto, esperan que los nuevos felinos de este 2009 logren alcanzar el anhelado trofeo de campeones. De esta manera esperan que esta navidad los Auténticos reciban una tarjeta –como la que obtuvieron ellos por parte del rector– y en las que se congratulaba Santa Claus por los campeonatos logrados por los representativos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.