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, 29.Abril.2017

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1944: Los Cardenales de Acero

Receptor/Salvador Larios. Los Cardenales de Arizona y los Acereros están a unos cuantos días de dirimir al campeón del Super Bowl XLIII, hecho que ha traído a la memoria muchas anécdotas sobre estas dos franquicias, particularmente de los años de gloria de los Acereros.

1944: Los Cardenales de Acero… victorias

Sin embargo, antes de la fusión NFL-AFL, antes incluso del nacimiento del Super Bowl, estas franquicias eran dos de las más crónicamente perdedoras dentro de la NFL, al punto de que sus circunstancias económicas y deportivas les llevaron a compartir la temporada de 1944 como un solo equipo.

 

Los años de la II Guerra Mundial fueron particularmente caóticos para la familia Rooney y la franquicia de los Acereros. Debido a la gran cantidad de jugadores que les fueron llamados al frente, los aurinegros solicitaron un permiso especial a la liga para fusionarse por ese único torneo con sus vecinos estatales, las Aguilas de Filadelfia. El equipo fue coloquialmente llamado los “Steagles”,  y acumuló una marca de 5 triunfos, 4 derrotas y un empate.

 

Aguilas y Acereros ya tenían acordado volver a operar por separado para 1944, pero la NFL se encontró con un problema cuando los Carneros de Cleveland (que en 1946 se mudarían a Los Angeles) y los Yanks de Boston se sumaron a la liga, lo que dejaba al alto comisionado Elmer Layden con un total de 11 equipos y la imposibilidad de presentar un calendario de competencia que convenciera a todas las partes.

 

Fue entonces que decidió cobrarle el favor a los Rooney y pedirle que se fusionara con otra franquicia para la campaña del ’44. Luego de muchas consideraciones, se decidió que los Acereros de Pittsburgh y los Cardenales de Chicago, que tuvieron una ruinosa marca de 0-10 en 1943, se fusionaran bajo el nombre de “Card-Pitt”, dirigidos por la dupla de  Phil Handler (Chicago) y Walt Kiesling (Pittsburgh).

 

De 1933, cuando la liga tuvo la estabilidad suficiente para establecer dos divisiones y crear el Juego de Campeonato, a 1943, en 22 temporadas posibles, los Cardenales de Chicago y los Acereros de Pittsburg se combinaron para exactamente UNA temporada ganadora. Esa la lograron los Cardenales en 1935 (6-4-2)… y esa marca no les permitió salir del sótano de la División Oeste.

 

Posiblemente el jugador que personificó aquella temporada fue John Grigas, un corredor egresado de la Universidad de la Sagrada Cruz (Holy Cross) en Massachussets, y que tuvo un brillante año de novato en 1943 para los pájaros rojos.

 

El equipo solamente ganó un partido de exhibición, 17-16 a los Gigantes de Nueva York. A lo largo de esa campaña sólo tuvieron ventaja en tres ocasiones en los 10 partidos que disputaron, dos de ellas en su partido inaugural, una dolorosa derrota por 30-28 ante Cleveland, el 24 de septiembre de ese año en Forbes Field.

 

Las derrotas se siguieron acumulando: 7-34 en Green Bay, 7-34 visitando a los Osos en Wrighley Field, 0-23 ante los Gigantes en el legendario Polo Grounds.

 

Después de este juego, el descontento contra el equipo era tal, que un columnista del Pittsburgh Post-Gazette, Al Abrams, atribuyó a un aficionado anónimo la siguiente frase: “¿Por qué no se hacen apodar “The Carpets” (Los Tapetes)? Me parece adecuado ya que todo el que se los encuentra les pasa por encima”.

 

Y entonces vino el caótico duelo ante los Pieles Rojas de Washington en el Estadio Griffith de la capital estadounidense. El conjunto fusionado, que venía jugando la campaña con los colores rojo y blanco de Chicago, extrañamente decidió salir con jerseys azules ese día, el rojo vendría cuando ambos equipos se enfrascaron en una de las broncas más escandalosas que la NFL haya conocido, de tal magnitud que fue necesaria la intervención de la fuerza pública para atemperar los ánimos.

 

Washington se llevó el triunfo 42-20 pese a una gran actuación de Grigas, quien ganó 100 yardas en 30 acarreos y consiguió dos touchdowns.

 

Vendrían nuevas derrotas ante los Leones de Detroit (6-27), en Detroit (7-21), y recibiendo a los Carneros (6-33) y 21-35 ante Green Bay.

 

Así llegaron al último partido del torneo, donde recibirían en el Comiskey Park de Chicago a los Osos. Aunque remotas, el corredor John Grigas tenía posibilidades de ganarle el título de yardaje terrestre al mejor corredor de 1943, Bill Paschal, de los Gigantes. Grigas llegaría al duelo ante los plantígrados con 610 yardas terrestres por 625 del neoyorquino, pero a este le quedaban dos partidos.

 

Y no, no nos equivocamos al decir “llegaría”, pues el desmoronado Grigas simplemente nunca llegó. Durante la noche previa al juego, el decepcionado jugador simplemente abandonó el hotel de concentración. Regresaría a la NFL para jugar tres años con los Yanks de Boston, siendo su mejor corredor en 1946.

 

Con el legendario Sid Luckman regresando del servicio militar, los Osos tuvieron un auténtico día de campo ante los biestatales, apaleándolos 49-7. Al día siguiente, aquella caótica fusión entre las familias Rooney y Bidwill, que a la fecha se mantienen al frente de sus respectivas franquicias, fue prontamente terminada. Tel vez lo habrían hecho al silbatazo final del último partido, de haber tenido la oportunidad.

 

Card-Pitt dejó récords de futilidad como hasta la fecha no se han vuelto a ver, y eso incluye a la paupérrima franquicia de expansión de los Bucaneros de Tampa Bay de finales de los 70s.

 

Los pasadores de este equipo se combinaron para sufrir 41 intercepciones ese año. Nunca un equipo ha sufrido más intercepciones en un año en la NFL, pues los únicos dos equipos que han sufrido más intercepciones en una campaña lo hicieron en la Liga Americana: los Petroleros de Houston de 1962 (48) y los Broncos de Denver de 1961 (45).

 

Los despejadotes de Card-Pitt se combinaron para un promedio de yardaje neto por despeje de apenas 32.7 yardas, que hasta la fecha es el peor de todos los tiempos, con más de una yarda de “ventaja” sobre la segunda peor marca de la historia, lograda por los Bengalíes de Cincinnati de 1986 (33.8).

 

Ese año de 1944, también los Tigres de Brooklyn, que desaparecieron tras ese año, tuvieron marca de 0-10, pero (oigan esto, fans de los Bucaneros de Tampa Bay), si el récord de Card-Pitt no hubiera quedado registrado por separado y fuera parte del historial de los Cardenales, esta franquicia habría ligado 29 DERROTAS consecutivas de 1942 a 1945.

Irónicamente, fueron los Cardenales y no los Acereros los que tuvieron una milagrosa resurrección tras aquel año, pero de esto hablaremos un poco más adelante…