Logotipo receptor.com.mx Futból AmericanoPodcast - Receptor Radio - Escúchalo aquí

Miércoles, 23.Julio.2014

Inicio > Historia > Pumas, toda la historia en el fútbol americano

Pumas, toda la historia en el fútbol americano

Receptor. Hablar de Pumas es hablar de lahistoria más larga dentro del fútbol americano en México. es evocar miles de historias, recuerdos, imágenes, leyendas, mitos, sinsabores, prácticamente todo. Pumas es el inicio, y lejos, muy lejos está de ser el fin. A través de la escuadra del Pedregal, se postran orgullosos sus integrantes, con todo lo que pude vivir algún equipo. Esta es la historia.

Jueves, 1 de Febrero de 2007 a las 13:10 hrs.

Pumas UNAM Historia de Liga Mayor de la UNAM *

CONCEPTO, RECOPILACION Y TEXTOS ORIGINALES: WWW. FBAMEXICO.COM 1997-2000 http://mx.geocities.com/pumasdorados2005 

LOS INICIOS 1927-1932

A finales de los años veinte se inicia la práctica del Futbol americano en México. En esa época existen ya algunos clubes regulares, que celebraban juegos entre ellos de una manera aún no plenamente organizada. Eran encuentros que cada club pactaba individualmente, y que se celebraban fuera de cualquier torneo o campeonato establecido.

En esos años, algunos estudiantes universitarios que habían tenido contacto con el futbol americano en los Estados Unidos, iniciaron el equipo de la Universidad de México, aún sin la participación formal de la institución, que a partir de 1929 es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Arthur Constantine, empresario y periodista norteamericano radicado en México, interesado en promover el futbol americano en el país, se convierte en el medio por el cual diversas empresas aportan recursos para patrocinar al equipo universitario, tanto en la utilería, como facilitando la celebración de encuentros contra escuadras norteamericanas.

Para el equipo universitario fue la consolidación, pero determinó que en los primeros años, los encuentros contra equipos mexicanos fuesen realmente escasos.

En 1930 aparece el primer campeonato regular: Se establecen diferentes niveles de competencia para los equipos existentes. La Primera Fuerza se integra con equipos de club, como el Centro Atlético de México (CAM), el Centro Deportivo Internacional (CDI) y el Venustiano Carranza (que también era conocido como el "5-A"). El equipo de la UNAM no participa en los dos primeros torneos y sólo celebra juegos de exhibición.

En 1932 la Universidad participa ya en el campeonato de Primera Fuerza, y contra todos los pronósticos, su experiencia frente a escuadras de los Estados Unidos, que le hacían suponer un nivel de juego superior al del resto de los participantes, no fue suficiente para vencer al CAM, que logró su tercer campeonato al hilo.

Doce años Campeón: 1933-1945

A pesar de la experiencia de 1932, cuando las expectativas de un amplio dominio de la UNAM en los emparrillados nacionales no se vieron cumplidas, para 1933 la escuadra universitaria era nuevamente el equipo a vencer, que en esta ocasión si cumplió con las expectativas. Sin embargo, el proceso no resultó sencillo: se tuvo que llegar a un juego de desempate contra el CAM, que terminó 12-2 para los universitarios, dando lugar a una dinastía que duraría doce años.

En 1934 sería todo azul y oro; la confirmación de la hegemonía universitaria.
Al año siguiente, con siete equipos participando, los universitarios tendrían su tercera corona al hilo en un campeonato reñido, que vió la aparición de equipos como Wachachara y la poderosa Selección de Escuelas Técnicas, antecedente directo del IPN.

La Liga Mayor aparece en 1936, año en el que también nace el Instituto Politécnico Nacional, y con él su equipo representativo, los Burros Blancos, que al paso del tiempo se convertiría en el rival tradicional de los universitarios. La inesperada derrota azul y oro en el primer enfrentamiento contra el IPN contribuiría en mucho a esta rivalidad. Fué la única derrota del equipo, en contra de adversarios mexicanos, en tres años.

Para 1937 no hay enemigo al frente: UNAM arrasa con todos; la mayor oposición viene del IPN, sobre quien pasan 38-7. Al año siguiente, la historia se repite, aunque esta vez ya no es la ofensiva el punto culminante, sino la defensiva. Si en 1937 los marcadores fueron siempre desproporcionados por más de 30 puntos, en 1938 ningún equipo mexicano logra anotar un sólo punto en contra de la Horda Dorada.

En 1939, por fin, los Escupefuego de la YMCA le propinan una derrota a la UNAM por 19-13. Es la segunda en seis años; sin embargo, la UNAM es otra vez Campeón, por séptima vez consecutiva. Para 1940, una nueva derrota, ahora ante el IPN, por 13-0, pone en peligro la corona. Por suerte para la "Horda Dorada" (como se conoce entonces al equipo universitario), los Burros Blancos pierden contra la YMCA, lo que obliga a una especie de ronda de desempate entre los tres equipos. UNAM consigue el campeonato al empatar a 12 con el IPN, después de vencer al YMCA.

La dinastía de la UNAM como campeón imbatible, sin embargo, tiene también efectos de desaliento en la formación y permanencia de equipos en Liga Mayor. En el mismo sentido contribuye el cambio de reglas de 1941 en el FBA de los Estados Unidos, que permite la libre sustitución de jugadores, lo que ayuda a dar al FBA su fisonomía actual, pero determina también un aumento importante en el tamaño de los equipos y por consiguiente un factor más en contra de las escuadras con menos recursos.

De 1941 a 1944, la historia es prácticamente la misma. UNAM es de nuevo campeón. Su hoja de triunfos sólo se ve interrumpida por dos empates contra el IPN, uno en 1941 y otro mas en 1944. Bernard A. Hoban es el Coach universitario en todos esos años, hasta 1945, aún cuando en 1942 Roberto "Tapatío" Méndez ocupó de manera interina esa posición, al tener Hoban dificultades para venir a México, en la época en que los Estados Unidos se encontraban ya combatiendo en la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, la dinastía de la UNAM cae al fin, a manos del IPN, que obtiene así el primer campeonato de su historia. El enfrentamiento entre ambas escuadras, representativas de las dos mayores instituciones educativas públicas del país, se consolida como El Clásico.

Los Pumas y la "Epoca Dorada" : 1946-1957

En 1946 se inicia lo que se ha dado en llamar la "Epoca Dorada" del Futbol Americano en México, en la que el interés del público por este deporte alcanzó niveles muy altos; es difícil encontrar fotografías de la época con estadios vacíos, y son comunes las anécdotas de personas pernoctando en las puertas del estadio para asegurar un lugar en la yarda 50.

Ello a pesar de que en términos de número de equipos y en la permanencia de éstos en Liga Mayor no puede hablarse al menos de estabilidad. El gran interés público por el Futbol Americano en la época se explica casi exclusivamente por dos equipos: UNAM e IPN.

La temporada de 1946 llegó con grandes expectativas para el futbol americano: un nuevo estadio, Ciudad de los Deportes, inaugurado por los Pumas enfrentando a los Aguiluchos del H. Colegio Militar en su regreso a la Liga Mayor; ocho equipos compitiendo y un ambiente dispuesto al auge de este deporte.

Para la UNAM en lo particular, fué también un año muy importante:

1. Roberto "Tapatío" Méndez asume la posición de Head Coach, que mantendría hasta 1964, y en la que se convertiría en toda una institución.

2. El equipo adopta el mote de Pumas, que al paso del tiempo se extendería al resto de los deportistas de la UNAM. Se dice que los jugadores, previo a un encuentro en los Estados Unidos en el que como siempre sucedía enfrentaban a un equipo de mucho mayor talla, aceptaron por aclamación la propuesta del nuevo coach, de identificarse con el Puma, un felino autóctono de las serranías mexicanas, que aunque no es grande en tamaño, es agresivo, fuerte y rápido, lo que le hace salir airoso contra rivales de mayor tamaño.

3. Se recobra el campeonato perdido un año antes, con hoja invicta ante equipos mexicanos.

Al año siguiente, 1947, los Pumas son campeones invictos otra vez, y sus estrellas Omar Cardona, Alberto "Chivo" Córdoba, Eduardo "Pocho" Herrera y Victor Ramírez, fueron piezas importantes en el primer Tazón de Plata (después Tazón Azteca) que el equipo de México ganó a Randolph Field.

Pero en 1948 la UNAM no participa en el campeonato por discrepancias por la aplicación de las nuevas reglas de elegibilidad de jugadores, que se iniciaron ese año. Sin embargo, el Clásico si se juega, y el equipo de la UNAM vence al IPN, campeón del torneo oficial.

En 1949 los Pumas regresan al torneo de Liga Mayor, pero no al campeonato: pierden contra el Poli y contra quienes resultarían campeones, los Aztecas del MCC. El año siguiente, 1950, no es mejor, por el contrario, UNAM tiene su primer temporada perdedora de la historia. Los Pumas pierden incluso, en juego de exhibición, contra los Borregos del ITESM, una sorpresa mayúscula para la época.

Los Pumas salen en 1951 dispuestos a borrar los tristes resultados del año anterior, y decididos a recuperar el campeonato que no tenían desde 1947. Para ello, el Coach "Tapa" tenía preparada una ofensiva nueva, con una formación T-abierta que fué perfeccionada durante las primeras "prácticas de primavera" de los Pumas.

El punto culminante de esta ofensiva era la "optativa", jugada nueva por completo en el futbol americano, y adoptada de inmediato por el Coach universitario. Con esa ofensiva, indescifrable para las defensivas de entonces, los Pumas obtuvieron el campeonato invictos otra vez, y de paso propinaron a los Burros Blancos la derrota mas abultada hasta la fecha en el Clásico: 43-0.

Por si fuera poco, la ofensiva Puma impuso también otro record que subsiste: la victoria mas amplia de un equipo mexicano sobre uno norteamericano, por 68-13, sobre Phoenix College. Alberto "la Muñeca" Saucedo, en el QB, Manuel Yáñez, Rafael "Tikao" Mathey y Juan Romero, fue el backfield que impuso las condiciones en ese año.

1952 fue un año importante tanto para el Futbol Americano de México como para la UNAM. Ese año sería la cima de aquella "Epoca Dorada" y para la UNAM fué el año de la inauguración de su nuevo Campus, la Ciudad Universitaria, en el sur de la Ciudad de México, un orgullo arquitectónico, aun en nuestros días.

El nuevo Estadio de C.U., un escenario de 75,000 plazas, fué la sede de la temporada y en su inauguración oficial casi 90,000 personas abarrotaron cada espacio disponible para presenciar el Clásico. Los "Pumas" perdían 19-14 en los últimos momentos, cuando un pase "pantalla" a Juan Romero, dió la vuelta al encuentro, que finalizó 20-19 a favor de los Pumas.

Fue también el año de otro record: el del juego ganado por el marcador mas abultado: 110-0 a los Bulldogs de la Normal,así como el año del campeonato número 17 para la UNAM.

Pero en 1953 las cosas cambiaron abruptamente. UNAM no participa por discrepancias con la Liga respecto a la elegibilidad de Rafael "Tikao" Mathey, quien antes había militado en otras escuadras. Este problema, aunado a la salida de equipos como el Colegio Militar y la YMCA, determinan el principio del fin de la llamada "Epoca Dorada". En ese año, UNAM gana tres juegos internacionales y pierde dos. Gana también un juego de exhibición contra la Normal, por 69-0, pero el Clásico no se celebra, por primera vez desde 1936.

Después vendría la caída frontal de la Liga, provocada en gran medida por las devaluaciones del peso que pasó de poco mas de 4.20 por dólar a 12.50, lo que encareció la importación de utilería y determinó la salida de varios equipos de la contienda.

Así, en 1954, los Pumas pierden el campeonato en un torneo de Liga Mayor con sólo cuatro equipos. En 1955, sólo hubo ya dos participantes: la UNAM y el IPN, que jugaron tres veces, las tres perdidas por los Pumas, entre ellas la derrota más dolorosa en los Clásicos. Un año de pesadilla en todos sentidos.

1956 significó el regreso de los Pumas al Campeonato, en un torneo que con apenas cuatro equipos se sentía en recuperación, comparado con el nefasto 1955. El torneo se jugó a dos vueltas y al llegar al último encuentro, que fué el segundo Clásico del año, los Pumas habían ganado en todas sus presentaciones, incluso en el primer enfrentamiento contra el IPN, por 17-0. Los Burros Blancos, por su parte, sólo habían perdido aquel primer Clásico del año. Así, el juego decidía el campeonato.

IPN se fué arriba en el encuentro, pero los Pumas requerían de una anotación, que pese a la inevitable derrota en ese juego, les adjudicara el campeonato por goal average. Con 3 segundos en el reloj,Gustavo "Pato" Patiño, quien terminaba su elegibilidad, logró contactar con Mario "Araña" Revuelta dentro de las diagonales. La anotación fue inválida por un offside puma, pero la jugada hubo de repetirse (el IPN no hubiera podido optar por la jugada); con la misma trayectoria, ahora ya esperada por los profundos guindas, Revuelta consiguió una de las atrapadas más espectaculares del FBA en México, el touchdown y el campeonato de 1956.

Al año siguiente, 1957, los Pumas no tuvieron enemigo al frente y consiguen otro campeonato invictos, aunque empatan el segundo Clásico del año, que también fué el último juego de la temporada, así como la última vez en que el Clásico tuvo repercusión en el campeonato. Después de ese año, con la división de los equipos politécnicos, los Burros Blancos del IPN serían la Selección de su institución y el Clásico pasaría a ser prácticamente un Tazón de fin de temporada.
Era el fin de una época.

Pumas 1958 - 1969

En 1958 comenzaba una nueva etapa para el Futbol Americano de México en la que se buscaba, con una nueva fórmula, resolver los constantes problemas de falta de estabilidad en la permanencia de los equipos en la Liga Mayor. La fórmula propuesta era la división de los equipos de las dos instituciones más grandes, buscando dar mayor equidad a la competencia.

IPN tomó la decisión de la división en ese año, pero la UNAM se resistió a perder años de tradición dividiendo al equipo de los Pumas. Por consiguiente, UNAM no participó en el campeonato de 1958, y solamente jugó contra escuadras norteamericanas, y un juego de exhibición contra los Tigres de la Academia Militarizada México, a quienes venció 56-0.

Al año siguiente, 1959, logra superarse la crisis por la exigencia de la división y se mantiene a los Pumas como único representativo de la UNAM. Así, se participa en el campeonato y se obtiene nuevamente la corona, con la colaboración de jugadores, como Felipe de la Garma, Luis Lecanda, Victor Vélez, en su despedida, y el novato Jorge Mercado, quien por cierto realizó el primero de sus muchos regresos de kickoff para anotación en el juego en que los Pumas empataron a 6 con el Poli Guinda.

En 1960 el campeonato se va de las manos al perder 8-7 contra el Poli Guinda, en un aviso de los años bajos que habrían de venir. Sin embargo, en 1961 llega un campeonato más, a pesar perder 14-13 contra los Cheyennes del Poli Blanco. Este año se caracteriza por duelos muy cerrados contra los equipos del Politécnico; además del juego contra Cheyennes ya comentado, se ganó por sólo dos puntos, 28-26, al Poli Guinda, y por un punto, 7-6, el Clásico.

Los años de 1962 a 1964 son malos para los Pumas de la Universidad, los tres son temporadas perdedoras, aún cuando dos de los tres Clásicos fueron para la Universidad. El año de 1963 es particularmente malo; produce marcadores adversos de 41-0 contra los Cheyennes y de 33-0 contra la Selección del IPN.
Sin que pueda considerarse una excusa, el equipo de los Pumas en 1963 no pudo ver en su alineación a Jorge Mercado, Alfredo Gonzáles, Alejandro Morales, Manuel "Gallo" Vázquez, entre otros, por una combinación de coincidencias desafortunadas.

La temporada de 1964, algo menos desafortunada que la anterior, terminó con una victoria de 18-14 en el Clásico; sería éste el último en la carrera como Coach de Roberto "Tapatío"Méndez, que ese año terminaba su contrato con la UNAM. La victoria en el Clásico frente a un rival francamente superior fué el tributo final de sus jugadores al querido Coach "Tapa", quien llevó a los Pumas al campeonato en la mitad de los años en que fue timonel del equipo.

Un nuevo Head Coach es nombrado en 1965: Manuel Neri Fernández, quien había formado parte desde años atrás del staff del "Tapatío" Méndez. Deportivamente, la temporada Puma mejora notablemente, al grado que la UNAM llega a un paso, o quizás mas precisamente, a segundos de un nuevo campeonato.

Los segundos que separaron a los Pumas del campeonato fueron los momentos finales del juego contra el Poli Guinda, el 20 de noviembre, un partido que se recuerda aún como "el juego de las antorchas apagadas".

El ganador sería el campeón, y el Poli Guinda se encontraba arriba en el mercador faltando poco mas de un minuto de juego. Un pase largo a Alfredo "Araña" González" consigue la anotación Puma. El marcador se empata a 13, pero eso era suficiente para dar el campeonato a la UNAM, ya que el Poli Guinda había perdido con sus hermanos de Institución unas semanas antes. Las antorchas se prenden en el lado universitario para festejar el campeonato.

Poli Guinda regresa el kickoff hasta su yarda 25, con 40 segundos por jugar. La defensiva universitaria los regresa siete yardas en las tres siguientes jugadas. Ultimo down, 17 yardas por avanzar en la yarda 18 del IPN; Eliud Dávila, QB, intenta un milagro y quitándose defensivos pumas lanza un pase a Omar Fierro, diez yardas adelante. Fierro esquiva una y otra vez tacleadores universitarios, y cruzando de banda a banda tres veces se escapa las 70 yardas que lo separan de las diagonales. Las antorchas comienzan a apagarse del lado Puma, que irrumpe en un grito de esperanza: "Mercado... Mercado...", pidiendo uno mas de los regresos milagrosos del pequeño corredor universitario. Jorge Mercado toma el kickoff y se escapa... 70 yardas, insuficientes para la victoria. Las antorchas se apagan y se encienden otras en la tribuna politécnica.

Un año después, 1966, comienza el regreso Puma, con el equipo universitario ganando todos sus encuentros para declarse Campeón una vez mas, después de cuatro años de angustias.

Pero fué hasta 1967 cuando UNAM pudo sentir la satisfacción de la venganza deportiva. En ese año los Pumas presentan uno de los equipos mas fuertes de su historia, que domina sin rastro de duda a todos sus oponentes. Al Politécnico, por ejemplo, lo vencen 52-0 en su versión Guinda, 14-0 a los poderosos Cheyennes y 36-0 a la selección, que se salvó por un diluvio de superar el record de 1951, ya que perdía 28-0 a la mitad del juego. (ver la sección Temporada 1967: fin de una época incluida en esta página web).

Pero otra etapa estaba por terminar: en 1968 los acontecimientos políticos, con el movimiento estudiantil y la desproporcionada represión de la administración Díaz Ordáz determinan que por primera y única vez la temporada tenga que suspenderse .

En 1969, como única opción para salvar al futbol americano de ser otra vez una competencia entre dos Instituciones, propiciar la permanencia de equipos de otras escuelas, que hasta ese momento no tenían oportunidad de ser verdaderos contendientes y buscar una expansión en el número de participantes, se crea la Liga Nacional Colegial, con la consigna de dividir en tres la representación de politécnicos y universitarios.

La UNAM nuevamente intenta escapar a esa medida que significa la desaparición de los Pumas como equipo contendiente. Se deja de participar en la primera temporada de Liga Mayor de la LNC y se presentan sólo juegos de exhibición contra equipos estadounidenses y contra los antiguos Cheyennes del Poli Blanco, que habían abandonado su Institución para seguir a su entrenador Manuel Rodero, y se encontraban en proceso de convertirse en los Pieles Rojas de Acción Deportiva, una potencia en la década siguiente.

Sin embargo, no podría mantenerse la decisión de no perder la unidad del equipo. Los tiempos habían cambiado y el riesgo era que el FBA de México se extinguiera poco a poco. Era, otra vez, el fin de una época.

Pumas, 1970 – 1980 : Tres Equipos

En 1970 la decisión de dividir la representación de la UNAM en Liga Mayor no puede posponerse por más tiempo; la única opción era mantenerse fuera del Torneo y celebrar exclusivamente encuentros contra equipos norteamericanos, lo que hubiese sido el regreso a los primeros años del equipo.

Así, en ese 1970, aparecen tres equipos universitarios compitiendo por el Campeonato de la Liga Mayor.

El nombre de Pumas se utilizaría exclusivamente para la Selección de la institución, que conforme los planes originales jugaría una fase de postemporada contra la Selección del IPN (los Burros Blancos), y contra equipos de los Estados Unidos. Sin embargo, esta parte de los planes no llegó a consolidarse.

Los tres equipos universitarios que saltaron a la cancha fueron :

Cóndores, con uniforme oro y negro, al mando de Manuel Neri, con la base principal del equipo de los Pumas y con los equipos de Leyes e Ingenieria como semilleros de Intermedia.

Aguilas Reales, de uniforme azul, blanco y rojo, con Hilario Canseco, antiguo QB Puma como Head Coach y con Ciencias Quimicas-Veterinaria y Preparatoria (luego Vietnamitas de Prepa 9) como semilleros.

Guerreros Aztecas, de uniforme oro y rojo, con Manuel "Gallo" Vázquez como Head Coach, y con los equipos de Comercio, Arquitectura y Medicina como semilleros en intermedia.

Con los tres equipos de la UNAM pudo conformarse una Liga Mayor mas numerosa y competitiva, compuesta por nueve escuadrones, considerando la participación del IPN, con tres equipos, el ITESM, la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Escuela Nacional de Agricultura Chapingo (hoy Universidad Autónoma Chapingo)

La primera temporada de esta etapa se tiñó de oro y negro, ya que los Cóndores ganaron con facilidad sus encuentros, siempre con diferencia de mas de 17 puntos. Sólo el encuentro contra los Buhos del IPN, campeones en el año anterior, tuvo una diferencia menor: 20-13 a favor de los Cóndores, los nuevos campeones de la Liga.

Aguilas Reales, con derrotas por un punto de diferencia contra Buhos y Chapingo, campeón y subcampeón respectivamente en 1969, y contra los propios Cóndores por 23-7 ocupó el tercer lugar de la competencia.

Guerreros Aztecas, con una temporada irregular, en la que hubo derrotas contra equipos no muy bien posicionados en la tabla, pero también triunfos destacables, como contra los Buhos del IPN por 28-22, ocuparon el quinto puesto.

El primer clásico de selecciones se ganó 24-13; Leonardo Lino, de Cóndores fué el jugador del año y Guillermo Torres, también Cóndor, novato del año, para redondear una temporada magnifica para la representación de la UNAM en Liga Mayor, con su nuevo formato.

En 1971 la situación es diferente. El factor principal fue la apertura de becas a estudiantes norteamericanos por parte del ITESM, que trajeron otro balance a la liga. Así, después de doce juegos, Cóndores recibió la primera derrota de su historia, precisamente contra los Borregos del ITESM, que a la postre serían los nuevos campeones.

Aguilas Reales y Guerreros Aztecas, por su parte, tuvieron una temporada gris, de la que se pueden recordar sólo algunos cuantos momentos específicos, como la victoria de Guerreros 3-2 sobre Aguilas Blancas. Horacio Brun, ala y pateador de Guerreros, al pisar fuera al realizar un despeje desde sus diagonales (safety) y anotar un gol de campo, sería el responsable de todos los puntos.

También rescatable es otro triunfo Puma en el Clásico, por 17-7

La temporada de 1972, ya con 11 equipos participando, se presentó con una tónica similar, aún cuando los Cóndores lograron el subcampeonato, perdiendo la final contra los Borregos de ITESM. Durante la temporada regular sólo habían tenido un tropiezo, ante los propios Borregos, por 7-0. Santiago Caballero, ala Cóndor, fue el jugador del año.

En 1973, los Cóndores lograron romper la supremacía norteña al superar a los Borregos por 20-3. Lograron también sacar una meritoria victoria por 31-30 frente a los Pieles Rojas de Acción Deportiva, en uno de los juegos más emotivos en muchos años.

Sin embargo, dentro de la UNAM, no sería el año del Cóndor sino del Aguila Real, que en el mejor año de su historia llegó al juego de Campeonato, tras imponerse en playoffs a los Cóndores por 17-3. La Final, jugada en un Estadio Olímpico de CU totalmente lleno, vió a las Aguilas universitarias ser superadas por 21-19 frente a las Aguilas Blancas del IPN.

Para 1974, la magia de las Aguilas y la de los tres equipos universitarios en general, comenzó a desvanecerse: Sólo se lograron resultados modestos, a pesar de logros puntuales dignos de reconocerse, como la victoria de Cóndores por 31-0 sobre las Aguilas Blancas, la diferencia en cero mas amplia entre los dos equipos. Guerreros Aztecas, por su parte, logró una meritoria victoria por 26-3 frente a los siempre podorosos Borregos de ITESM.

El año siguiente, 1975, no fué mejor, ya que por primera vez desde la división en tres, ningún equipo universitario logró clasificarse para los playoffs. Para colmo, se perdió el tercer Clásico al hilo, por 27-35

Ello provoca una reorganización en 1976, al menos en lo que a entrenadores en jefe se refiere, llegando al mando de las Aguilas Reales Gilberto Chávez, y a dirigir a los Cóndores, en sustitución de Manuel Neri, Diego García Miravete, que al paso del tiempo establecería marcas de victorias y campeonatos con el equipo oro y negro.

En ese año, Cóndores logró regresar a playoffs, perdiendo contra los Campeones del año anterior, los Pieles Rojas de Acción Deportiva por 40-23.

Diego García Miravete gana más que convincentemente su primer Clásico como Coach Puma, por 44-7, lo que contribuyó a que la temporada tuviera un saldo favorable.

El año de 1977 no fue bueno para los equipos de la UNAM ni para el Futbol Americano de México. Los equipos universitarios no fueron contendientes; lo más destacable es el triunfo por 15-7 en el Clásico. Para el Futbol Americano, fue el año de la Final Negra, cuando los "porros" del Politécnico provocaron un tumulto en el Estadio de los Tigres, con saldo de un muerto y varios heridos. Se provocó también el retiro del ITESM de la Liga Mayor, que sería seguido por el de los propios Tigres dos años después.

Otro saldo de esa campaña fue la reorganización de la Liga Nacional Colegial en la nueva Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA), que rige los destinos de la Liga Mayor desde entonces.

1978 fué el primer año de esta Liga y también el año del regreso de los Cóndores al Campeonato, después de ocho años, al derrotar a las Aguilas Blancas por 23-14 en la final. Ya en temporada regular se les había vencido por 10-0.

Los Guerreros Aztecas, por su parte, en el primer año de Antonio Paz como Coach principal, lograron llegar a playoffs, después de una meritoria campaña. Sin embargo, en semifinales perdieron contra Cóndores por 28-8.

En otro ámbito, en 1978 murieron dos grandes personajes del Futbol Americano de la UNAM: Alberto "Chivo Córdoba" y Julian Fajardo, ambos verdaderas instituciones en el equipo Puma. Murió también Luis Lecanda, estrella universitaria de principios de los años sesenta.

La temporada de 1979 significó el segundo campeonato al hilo para los Cóndores, que vencieron a las Aguilas Blancas 28-16 para obtener la corona en la semifinal, ya que el otro ganador semifinalista, los Tigres de la UANL se retiró de la Liga por diferencias con la Organización, no sin antes eliminar a las Aguilas Reales por 14-7 en un juego inconcluso.

Para finalizar la década, la UNAM ingresó dos equipos más en la Liga Mayor, correspondientes a los Campus que la institución había creado pocos años antes en el Estado de México: Acatlán y Aragón. Estos dos equipos tuvieron temporadas inaugurales poco recordables, con marcadores adversos a veces muy abultados.

Sin embargo, los tres equipos "tradicionales" de la UNAM tuvieron buenos resultados y llegaron a disputar los playoffs: los Guerreros y las Aguilas Blancas perdieron sus juegos de semifinal frente a Cóndores y Aguilas Blancas respectivamente.

Los Cóndores disputaron su tercera final consecutiva frente a los guindas y lograron su tercer triunfo, en esta ocasión por 28-26, un marcador muy apretado pero suficiente para el TRICAMPEONATO.

1981 – 1990 : La década Cóndor

En 1981 la Liga Mayor se dividió en dos niveles, para dar mayor oportunidad de competencia a equipos nuevos o con menores posibilidades económicas. Una decisión que con el tiempo favorecería al Futbol Americano de México.

Los equipos universitarios más tradicionales, Cóndores, Aguilas Reales y Guerreros Aztecas, ya con una década de experiencia, quedaron en la Conferencia fuerte, la Metropolitana, en tanto que los Osos de Acatlán y los Huracanes de Aragón, fueron colocados en la categoría mas baja: la Conferencia Nacional.

La primera temporada con estas características no fue del todo mala para la UNAM, aún cuando no se logró el campeonato, y se pertdió el Clásico por 23-20. Cóndores y Aguilas Reales consiguieron respectivamente los lugares tercero y segundo en el Torneo, que se jugó sin playoffs. Las derrotas contra Aguilas Blancas por 24-35 en el caso de los Cóndores y de 21-39 por parte de las Aguilas Reales fueron decisivas, dentro de una hoja de otra manera perfecta. El juego entre ambas escuadras universitarias que determinó las posiciones finales fue favorable a los azules por 21-12.

En ese año debe destacarse también la actuación de Adolfo Jamal en el Clásico, en el que logró el record de intercepciones que aún persiste, para estos enfrentamientos, con cinco.

En 1982 las cosas se dieron de manera muy similar a lasa de 1991. Cóndores inició la temporada arrasando a sus adversarios. En temporada regular logró blanquear a todos los equipos politécnicos: 13-0 a Lobos ESIA y Pieles Rojas, 21-0 a las Aguilas Blancas y 61-0 tanto a Cheyennes como a Buhos. En semifinales pasó apuros para vencer a las Aguilas Reales por 16-14, y en la final, en un nuevo enfrentamiento contra las Aguilas Blancas, la temporada perfecta y el campeonato se perdieron por 16-8.

Aguilas Reales con una temporada muy destacable, quedó en el camino ante sus hermanos de institución, ante quienes brindó dos batallas memorables, perdiendo ambas por un total de 5 puntos: 6-3 en temporada regular y 16-14 en la semifinal.

En la Conferencia Nacional, los dos equipos universitarios corrieron suerte similar, perdiendo ante el mismo rival durante los playoffs: la Ola Verde de UPICSA. Osos en semifinal por 14-7 y Huracanes en la final por 23-6.

No fue un año malo, sin duda, pero faltó consolidar las temporadas durante los playoffs.

Para 1983 este objetivo se cumplió plenamente y equipos universitarios resultaron campeones en ambas Conferencias. Cóndores en la Conferencia Metropolitana y Osos de Acatlán, en la Nacional.

En el primer caso, además, la competencia fuerte provino de otro equipo Puma, los Guerreros Aztecas, que protagonizaron las batallas mas duras para los Cóndores en esa temporada, con marcadores favorables al equipo de negro por 20-17 en temporada regular y 12-6 en la semifinal.

Los Osos, por su parte, pasaron sobre todos sus adversarios, para vencer 24-17 en la final a la Ola Verde de UPICSA, con quienes, a pesar de este triunfo aún tendrían que dirimir un juego adicional, a principios del año siguiente para definir quien pasaría a la Conferencia Metropolitana. Los Osos ganaron el derecho, por 36-6.

En 1984, la generación Cóndor de Marco Ramos y J.J. Sánchez, confirmó su supremacía en los emparrillados mexicanos, al ganar su segundo campeonato en fila, de manera invicta, al superar a las Aguilas Blancas en la final por 40-29. Ya durante la temporada regular se les había vencido por 29-15.

Los Osos fueron un duro rival para los Cóndores a pesar de jugar su primera temporada en la Categoría alta. En su debut en este circuito, los de Acatlán hiciern a los Cóndores emplearse a fondo para sacar un 14-9. En la semifinal, los Cóndores ganaron otra vez, ahora por 22-3. A las Aguilas Reales, los Osos les propinaron un contundente y sorpresivo 20-0 para constituirse en el principal aspirante a la supremacía dentro de la universidad.

Guerreros Aztecas, en otro año de altibajos, logró sin embargo resultados meritorios por conducto de la defensiva y de Ricardo Terán, pateador de goles de campo: 3-0 a las aguilas Blancas, 3-0 a los Osos de Acatlán, y 9-6 a las Aguilas Reales.

En la Conferencia Nacional, los Huracanes de Aragón cayeron en semifinales contra Chapingo por 29-3

1985 fue el año del segundo Tricampeonato Cóndor en un lapso de 8 años, y con resultados realmente dignos de recordarse: 31-0 en la final contra los Pieles Rojas del IPN y 53-7 contra las Aguilas Blancas, el marcador mas abultado entre los dos equipos.

Sólo las Aguilas Reales estuvieron a punto de arruinar la temporada perfecta de los Cóndores, al estar a segundos del triunfo y perder 29-28.

El resto de los equipos universitarios, tuvieron apenas temporadas medianas.

En 1986, la UNAM decidió, al igual que el IPN, recortar en cierta medida su representación en Liga Mayor, sacando sólo tres equipos. En el caso de la UNAM permanecerían los tres mejor calificados en el año anterior: Cóndores, Osos de Acatlán y Guerreros Aztecas, que logró esa posición al vencer por un gol de campo en los instantes finales a las Aguilas Reales, por 21-19.

En ese año, los Cóndores lograron su cuarto campeonato al hilo, los únicos Tetracampeones desde la Horda Dorada universitaria de los años treinta y cuarenta. Condores se impuso en sus dos enfrentamientos contra las Aguilas Blancas, por 23-20 y 24-10, y vencieron también a los Pieles Rojas en el incio de la campaña, por 26-0. No obstante los propios Pieles Rojas habrían de empañar la celebración del cuarto Campeonato consecutivo al vencer sorpresivamente a los Cóndores por 23-0 en el penúltimo juego de la campaña, rompiendo así una racha de 32 juegos continuos de victoria, que es un record que aún persiste.

En 1987, la Universidad de México vuelve a ser campeón, aún cuando no a través de su representación Cóndor. Son ahora los Osos de Acatlán quienes ocupan el sitio de honor, al vencer a los universitarios de negro y oro en la final por 17-10.

En temporada regular Cóndores había vencido a los Osos 33-29 en un juego muy emotivo, que anunciaba que las cosas podrían cambiar en un nuevo enfrentamiento entre ambos, tal como sucedió. Cóndores sólo había dejado ir una victoria durante la temporada regular, frente a los Pieles Rojas, por 7-6.

Guerreros Aztecas y Aguilas Reales, que regresó a la contienda tras un año de ausencia, tuvieron resultados francamente malos.

Los dos años siguientes, 1988 y 1989 son de transición para los equipos universitarios y los resultados en el campo fueron fiel reflejo de este cambio.

Para los Cóndores, por ejemplo, fue la llegada de una generación que tomaría en su momento su lugar de honor, pero que en sus primeros años, sin tener malos resultaros, no lograron consolidar un campeonato.

En 1988 la final contra las Aguilas Blancas se constituyó en desastre al caer 38-6, el marcador mas desfavorable de Cóndores contra su rival tradicional.

Osos y Aguilas Reales tuvieron en el año resultados apenas modestos y Guerreros Aztecas ocupó el último lugar del Torneo, pero se salvó del descenso al producirse una expansión de la Conferencia Metropolitana. En 1989, Cóndores tuvo otro acercamiento al campeonato, pero cayó en la semifinal 43-33 contra los Pieles Rojas, pese a una bravía reacción que los acercó de un 43-15 desfavorable. Ya en la temporada regular habían logrado remontar un marcador adverso de 41-16 contra los Borregos de ITESM para convertirlo en una victoria final por 44-41. En la semifinal no pudo repetirse el milagro, y Pieles Rojas alcanzaría el cetro.

En la otra semifinal, los Osos de Acatlán cayeron contra las Aguilas Blancas, para quedar en el cuarto lugar general del Torneo.

Aguilas Rales, sin nada digno que comentar y los Guerreros Aztecas, en un nuevo último lugar, ahora inapelable en el descenso.

En 1990, la generación Cóndor de Eduardo González, Luis Araiza, Alejandro Lara y Diego García de la Cadena, lograron al fin el lugar de honor, recuperando el campeonato, para definir este período como la Década Cóndor.

Este esfuerzo se consolidó frente a dos grandes rivales: los Borregos del ITESM, a quienes se venció por 41-24 en la semifinal y las Aguilas Blancas, que dieron un gran juego en la Final, que los Cóndores ganaron 16-3.

La década se cerró con otra victoria Puma en el Clásico: 27-23.

1991 – 1997 : Cuesta abajo

En 1991 da inicio la etapa mas reciente de la historia, al aparecer la hoy llamada Conferencia de los Diez Grandes, que ha logrado una estabilidad realmente sin precedente en nuestro deporte.

En ese año, la UNAM consigue el último de sus campeonatos de Liga Mayor, por conducto de los Cóndores, que logran así su décima presea, nueve de ellas bajo el mando del coach Diego García Miravete

Once victorias al hilo dieron al equipo negro y oro el campeonato; destacan dentro de ellas las dos logradas sobre los Borregos del ITESM-Mty por 29-27 y 41-16, ésta última en la Final, el difícil 14-13 sobre los Tigres de la UANL en semifinales y la victoria de 12-7 sobre las Aguilas Blancas.

Para completar el año, los Pumas venceron 26-21 en el Clásico, inobjetable, a pesar de que en la última jugada del encuentro un pase ilegal del IPN parecía dar la vuelta al marcador y provocó un connato entre los jugadores de las dos escuadras.

En 1992 la cosas cambiaron para mal y los Cóndores obtuvieron una temporada perdedora, con cuatro victorias y cinco derrotas, entre las cuáles se contaron las obtenidas en contra de los otros dos equipos representativos de la UNAM en los Diez Grandes, Osos y Aguilas Reales, los cuáles sin embargo no tuvieron tampoco temporadas destacables.

Lógicamente, ese año el equipo Puma perdió también el Clásico y por un marcador abultado que amenazó con ser todavía peor: 38-13.

En 1993 se manifiesta ya la que es quizás la característica más sobresaliente de esta década con la supremacía de las universidades privadas en este deporte. El equipo de los Borregos del ITESM Monterrey logra el campeonato.

Los Cóndores logran regresar a una temporada ganadora, con 6 victorias por 3 derrotas, aún cuando pierden en semifinal por 16-7 contra el equipo que resultaría campeón, los Borregos.

El resto de los equipos universitarios no logran mejores resultados: Osos se mantiene en mitad de la tabla y las Aguilas Reales sólo ganan un encuentro, lo que determina para ellos el descenso a la Conferencia Nacional al quedar en el último lugar del torneo de la categoría superior.

Los Guerreros Aztecas, en la Conferencia Nacional, logran una temporada aceptable, a pesar de quedar excluidos de la posibilidad de ascenso al perder la semifinal contra los Pieles Rojas.

En 1994, Diego García Miravete deja las riendas del equipo de los Cóndores en manos de Arturo Alonso, quien busca dar una nueva imágen al equipo en un intento de retornarlo a la senda de la victoria. De igual manera, Gustavo "Coyote" Esquivel, toma a su cargo la conducción de las Aguilas Reales.

Antes de la temporada, la UNAM pierde a dos personjajes muy queridos, el legendario Coach Roberto "Tapatío" Méndez, quien diera los Pumas su nombre y tradición, y a Jorge Mercado, la inolvidable "saeta dorada" de los años sesenta.

En el terreno deportivo, los Cóndores obtienen nuevamente una marca de 6-3 y llegan a semifinales para caer 14-21 en contra de los Aztecas de la UDLA, con quienes se creó en esta década una tradición perdedora.

Los Osos de Acatlán quedan en la parte baja de la tabla con un record de 4-5; las Aguilas Reales no logran su objetivo de retornar a la Conferencia de los Diez Grandes, al quedar marginados en playoffs por sus hermanos de institución, los Guerreros Aztecas por 17-10, y éstos, los Guerreros rojos caen a su vez en semifinales contra de la Conferencia Nacional contra los Borregos de ITESM-CEM por 14-10

Para 1995 la situación mejora en cierta medida en la UNAM, ya que los Cóndores logran una temporada de 7-2, para llegar a semifinal, juego en el que cobran venganza de la temporada regular y vencen a las Aguilas Blancas por 22-19, para perder la final contra los Aztecas de la UDLA por 43-13 en un partido que a nadie dejó satisfecho y que tendría serias consecuencias para la organización universitaria al año siguiente.

En la Conferencia Nacional, por su parte, los Guerreros Aztecas llegan a la final contra los Borregos del ITESM-CEM a quienes derrotan 20-17 para regresar a la Conferencia Nacional en 1996. Previamente, el equipo del Tec había marginado en 27-20 a las Aguilas Reales en semifinales.

El Clásico se gana 27-20.

Pero los años de 1996 y 1997 presentan resultados muy desfavorables para la UNAM haciendo evidente el declive de los equipos de FBA de la máxima casa de estudios del país. En cada uno de esos años un equipo universitario perdió su derecho de permanencia en la Conferencia de los Diez Grandes:

En 1996, los Guerreros Aztecas, que regresaban al máximo circuito tras ocho años de ausencia, perdieron sus nueve compromisos al hilo, con una defensiva que permitió en promedio 35 puntos por partido, cayendo nuevamente a la Conferencia Nacional. Previo a la temporada, los jugadores habían decidido remover de su puesto al Coach Julio González, para nombrar en su lugar a Armando Erazo.

Los Cóndores, por su parte, recibieron también un nuevo Coach, en la persona de Jose Juan Sánchez, ex-jugador del equipo en los años ochenta, buscando consolidar la organización oro y negro. El equipo logró llegar a semifinales con una temporada de 6-3. Sin embargo, los Borregos del ITESM-Mty los derrotaron en esa instancia por 38-17.

Los Osos de Acatlán tuvieron otra temporada perdedora (4-5), consolidando una tendencia que habría de culminar al año siguiente con el descenso del equipo a la Conferencia Nacional.

En la Conferencia Nacional, por su parte, las Aguilas Reales dejaron ir una temporada esperanzadora al perder la semifinal contra los Lobos de la UAC por 21-18.

En 1997 el ciclo negativo de los equipos de la UNAM culmina: Cóndores tiene una temporada de sólo 5 victorias contra 4 derrotas y no consigue c.lasificarse para los playoffs; los Osos de Acatlán pierden sus nueve encuentros y se sitúan en el último lugar de la tabla de los Diez Grandes, perdiendo su lugar; los Guerreros Aztecas decepcionan en la Final de la Conferencia Nacional y dejan ir la posibilidad de ascenso al perder 35-20 contra el ITESM-Toluca; las Aguilas Reales habían perdido la primera ronda de playoffs contra ese mismo equipo por 32-27.

El Clásico se pierde entre multitud de errores, por 23-18

Estos resultados marcan la que es tal vez la etapa mas difícil por la que ha tenido que transcurrir el FBA de la UNAM, lo que ha determinado una restructuración de este deporte en la instutución académica mas grande del país.

Así, en 1997, la Liga Mayor ve la última temporada de los equipos que constituyeron la tradición universitaria durante 28 temporadas: Cóndores, Guerreros Aztecas y Aguilas Reales, así como a los Osos de Acatlán, que contaba ya con 17 años de participación.

En 1998, la UNAM participará con un equipo por cada uno de sus campus: Pumas-CU (en la Conferencia de los Diez Grandes) y Pumas Acatlán, en la Nacional.

1998 – 2000 : Los Nuevos Pumas

En 1998 la UNAM presenciaría el regreso de los Pumas, ahora divididos en dos: un equipo por cada uno de los campus principales, Pumas-CU (en la Conferencia de los Diez Grandes) y Pumas Acatlán, en la Nacional

Esta reorganización fué desde el primer momento muy controversial. La mayoría expresó la opinión que la nueva estructura no llegó al fondodel problema, a pesar de haberse pagado el precio de desaparecer cuatro equipos de larga tradición en el FBA nacional.

La temporada de 1998 no permitió un gran optimismo. El regreso de los Pumas fue con una derrota ante los Borregos ITESM-Mty, a la postre los campeones, por 42-27.

Frente a las Aguilas Blancas, y ante más de 50,000 espectadores, los Pumas CU tuvieron todo para ganar, pero desperdiciaron 4 series ofensivas dentro de la yarda 15 contraria, para terminar perdiendo 7-0. En suma, una temporada apenas ganadora 5-4 y un sexto lugar.

Los nuevos Pumas Acatlán también desperdiciaron, pero ellos una temporada invicta que debía haberlos llevado de regreso a la Conferencia de los Diez Grandes, cuando durante la final, y a 40 segundos del final, ganando 13-12, pierden el balón en la yarda 18 contraria, para ver como un defensivo de la U.A. de Coahuila corría más de 80 yardas hasta las diagonales pumas, llevándose asi balón, juego, campeonato y ascenso.

En 1999, en una temporadas de luces y sombras, Pumas CU llegó nuevamente a los playoffs, tras algunos años de ausencia. En mucho habría que acreditar el resultado a la mística que el nuevo Coach Leopoldo Vázquez Mellado logró infundir en el equipo, que tuvo que jugar todos sus partidos como local en el estadio Centenario de la Ciudad de Cuernavaca, ante la huelga más prolongada y absurda en la historia de la UNAM.

En lo deportivo, el equipo tuvo que sobreponerse también a un inicio desastroso, que incluyó por ejemplo la primera derrota ante el ITESM CEM y el marcador mas aparatoso en contra en los 70 de historia del equipo: 0-66 ante ITESM Monterrey. La victoria sobre Águilas Blancas y sobre todo la participación digna en playoffs, logró aliviar en algo aquel inicio.